Su sonrisa, no parecía nada de otro planeta, ni alguien que creyera que el mundo algún día se postraría a sus pies, pero aún así, ella sonreía.Los días pasaban, uno tras otro, y cada vez más a menudo me sorprendía buscando su sonrisa en las caras que se cruzaban en mi camino, por los pasillos, las calles, los parques... a veces tenía suerte, y la encontraba de verdad, me la cruzaba en alguna esquina o la veía a lo lejos riendo a carcajadas. En cuanto la perdía de vista, me ponía de nuevo a buscar...

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